Tú + Yo: Asertividad


IMAG0404-1“Yo soy yo                                                                                                                                              Tú eres tú                                                                                                                                                Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas                                      Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres tú. Yo soy yo.
Si en algún momento o en algún punto nos encontramos será maravilloso                                         Si no, no puede remediarse.

Falto de amor a mí mismo cuando en el intento de complacerte me traiciono
Falto de amor a ti cuando intento que seas como yo quiero en vez de aceptarte como realmente eres.

Tú eres tú y yo soy yo.”

Oración de la Gestalt, Fritz Perls.

Aunque en este post no vamos a tratar sobre
terapia Gestalt, este poema me ha parecido una preciosa manera de introducir la asertividad como el punto de encuentro entre dos polos, que bien podríamos llamar centros: El Tú y el Yo

1) Conducta asertiva: Tú + Yo

La asertividad es una manera de comportarse en la relación con otras personas. Cuando se expresa con determinación las propias ideas, opiniones, sentimientos, actitudes, deseos o derechos, mientras que se tienen en cuenta las ideas, opiniones, sentimientos, actitudes, deseos y derechos del otro. 

Así pues, la conducta asertiva implica coherencia, fidelidad y respeto a uno mismo y, también, a los demás. Puede considerarse el punto medio de equilibrio entre los extremos pasivo y agresivo que comentaremos a continuación.

2) Conducta pasiva: Tú > Yo

El objetivo de esta conducta suele ser evitar conflictos a toda costa, incluso ignorando los propios derechos y criterios. No expresando abiertamente los sentimientos, pensamientos y opiniones, o haciéndolo de forma poco convincente y con disculpas.

La persona que toma el rol pasivo, es posible que se sienta con frecuencia incomprendida, no tomada en cuenta, ignorada, manipulada, con baja autoestima o asumiendo el papel de víctima. Comportarse de este modo puede dar lugar a consecuencias no deseables también para quien interactúe con ella, por tener que adivinar lo que siente, quiere o piensa.

3) Conducta agresiva: Tú < Yo

La persona con este tipo de conducta, normalmente busca dominar a los otros, hacerlos más débiles para imponer su criterio. Existen formas directas de conducta agresiva, como las ofensas verbales, insultos, amenazas, comentarios humillantes, gestos hostiles, etc. Aunque muy frecuentemente se produce de forma indirecta a través de comentarios (más) sutiles, sarcásticos, rencorosos, chantajes, manipulaciones…

La persona con una conducta agresiva defiende sus derechos personales, sus
opiniones y sentimientos, pero de una forma impositiva que transgrede los derechos de las otras personas. No ha de confundirse con la conducta asertiva.

Aunque parezcan opuestas, las conductas pasiva y agresiva suelen ser las dos caras de una misma moneda, cuando ‘el vaso se colma’ la tendencia suele ser pasar de un extremo al otro.

asertividad2

Una persona no ‘es’ asertiva/pasiva/agresiva, sino que ‘se comporta’ de manera asertiva/pasiva/agresiva en determinadas circunstancias. La buena noticia, es que tomando conciencia de cómo nos comportamos en qué situaciones, podremos tener la posibilidad de revisar dónde nos situamos con respecto a nuestros límites y a los de los demás: Con qué frecuencia los transgredimos, cómo nos hace sentir, y qué resultado obtenemos con ello… Y por supuesto, si no nos gusta la respuesta ¡manos a la obra!

¿Cómo está de equilibrada tu balanza entre el Tú y el Yo?

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2 comentarios en “Tú + Yo: Asertividad

  1. Si decimos que las personas no son ‘per se’ agresivas o pasivas, el hecho de adoptar un comportamiento u otro va a depender del interlocutor al que se enfrente?

    1. El tipo de interlocutor es algo externo a la persona. Si reaccionamos en automático podríamos decir que sí, que el comportamiento dependerá de los estímulos externos. Afortunadamente entre el estímulo que recibimos y la respuesta que emitimos, tenemos la posibilidad de elegir qué hacer y cómo hacerlo, para esto es necesario ser consciente de ello, quitar el piloto automático y ejercitar las habilidades necesarias para dar la respuesta consciente que queremos dar.

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